
sábado, enero 22, 2011
The Drifter (Bosquejo I)

lunes, diciembre 27, 2010
Aire

Hay momentos en los que vuelvo a abrir este libro y leo al azar uno de sus párrafos y me siento como si emergiera hasta la superficie y llenara mis pulmones con una gran bocanada de aire fresco.
“La gente de la ciudad, los atardeceres de buen tiempo, se pasea por el pontón. Se ven pálidos aldeanos de rostros grandes e inexpresivos. Se ven gentlemen curiosos y educados. Se ven familias de indios bien morenas y compactas y alborotadoras. Y se ven negros zulúes solitarios, acomplejados y temerosos. Todo el mundo viene a mirar los barcos, a soñar, a impregnarse de vibraciones de aventura, a imaginarse lo que puede ser una vida en libertad.”
Julio Villar. ¡Eh, petrel! Cuaderno de un navegante solitario.
domingo, diciembre 26, 2010
martes, abril 06, 2010
El hombre Jack

Observa cuidadosamente su rostro, apréndete sus facciones detalle a detalle. Fíjate en sus manos, en la delicada forma con la que empuña su afilado cuchillo. Guarda en un lugar seguro de tu memoria la textura oleosa, la cantidad exacta de oscuridad de su sombra. Pues tus recuerdos son lo único que podrá salvaros.
Sólo me resta desearos suerte. Mucha suerte. La vais a necesitar.
Send

Los guardo íntegros y reenviados en una cuenta de correo que nadie, salvo yo, conoce, bajo una contraseña diferente letra a letra, número a número de cualquiera de las habituales. Los originales, escritos desde mis servidores de correo de uso cotidiano, fueron convenientemente arrojados al rogo de un código fuente en blanco. Incluso ya he designado a quien ha de hacerlo. Tenía que ser alguien frío, incapaz de leer, incapaz de sentir emociones. Y lo más importante: que me sobreviviera. Será él quien envíe cada uno de ellos una vez que yo haya muerto. Entonces, de alguna extraña forma, comenzaré a vivir muchas de esas vidas que en un momento dado decidí no vivir. Ellos constituyen mi ridículo pasaporte a la eternidad.

